El Episodio de Venlo
A finales de 1986 dejé el sur de Francia y volví a la luz gris de Alemania para terminar suficientes cuadros para mi primera exposición individual que tuvo lugar en Hilden. Había tenido la intención de vivir en Colonia, una ciudad grande con mucha vida artística. En cambio me mudé a la ciudad fronteriza de Venlo en los Países Bajos. Una ciudad pequeña y tranquila.
Hay ventajas, creedlo o no, en la vida tranquila. Una es que hay menos distracciones, ej.. bares. Otra es el coste de la vida. Una de las desventajas es el aislamiento; nadie ve los cuadros que pintas y nunca vas a conocer a los contactos que necesitas para promocionar tu obra - Trampa 22. Hay que elegir: o vivir en el centro de la actividad y no tener dinero para seguir pintando, lo que significa que necesitas un trabajo remunerado normal (Cuántas veces me han preguntado: ¿Cuándo vas a tener un trabajo normal?); o vivir de pan y verduras - ¡Que sano! - en el desierto artístico donde el alquiler es más barato y eso significa que se puede pintar. Estaba resuelto a no volver a Inglaterra y a la enseñanza, el único trabajo con buen sueldo para una persona licenciada en Bellas Artes, porque estaba convencido de que nadie debía salir de la universidad y ser profesor inmediatamente. Deberían pasar un mínimo de 5 años durante los que el estudiante viviera en el mundo real para saber algo de la vida antes de instalarse en la jaula hasta jubilarse.
En Venlo me mantuve trabajando a tiempo parcial. Conduje furgonetas, trabajé en fabricas y limpié camiones. Disfrute mucho los dos años y medio que pasé en el desierto artístico trabajando tres días por semana para ganarme la vida y pasando el resto pintando. En 1985 había dejado atrás Inglaterra para evitar la trampa de un trabajo normal, para ver algo del mundo y desarrollar mis cuadros y a mi mismo.
En Venlo las vistas desde las ventanas de mi nueva casa no eran muy interesantes. Y, como ya estaba acostumbrado a recortar las esquinas innecesarias ahora recorté las vistas y en su lugar puse 7 intercambiables. Esta disolución del plano del cuadro me llevó a las construcciones: cuadros-escultura que tenían un grosor de aproximadamente 35 cm. Expuse estos cuadros y los que había pintado en Berlín, en mi primera individual en Hilden.
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