Cuando fui a España por primera vez no medía mucho más de medio metro y, como la mayoría de niños de 4 años, no tenía ningún interés por la arquitectura, ni por la cocina del lugar, ni por la vida nocturna. Sin embargo en 1991 había crecido un poco y pedí a un amigo de la familia si podía alquilar la casa que tenía en alguna parte de España.

Callosa de Ensarria esta a unos 65 km. al norte de Alicante y era tan pequeño que no aparecía en mi mapa. Estuve a punto de partir hacia una aventura a ... ninguna parte. Llegue a Ninguna Parte, muy cansado, una noche oscura en octubre de 1991. A la mañana siguiente, tenía curiosidad por saber donde estaba Ninguna Parte; abrí la puerta y miré hacia fuera. La Calle Alta justifica su nombre; es una calle muy inclinada y estaba casi en la cumbre. En el punto más alto, la Calle Alta conecta con la Calle de Santa Bárbara que debe su nombre a un santuario sobre el cual vi el tema del primer cuadro que pinté en España: Tempus Fugit.

La luz mediterránea y los entornos brillantes y alegres fueron elementos nuevos que podía utilizar en mi pintura. Si se observan detenidamente los edificios antiguos de las ciudades y pueblos en España, se notaría que, en general, la arquitectura de las casas no tiene nada que ver con la arquitectura formal y el diseño, sino que las casas más bien han ido agrandándose: las casas españolas crecen. Otro niño en la familia significa otra habitación. De esta forma, la terraza desaparece durante una semana sólo para reaparecer una semana después colgada sobre la casa de al lado. Este estilo orgánico produce un sinfín de imágenes. Ningún arquitecto podría soñar tanta riqueza; derribarían las casas y empezarían de nuevo con una regla. Cambié el tema de mis cuadros de interiores de casas a interiores de calles en las cuales los límites de la imagen son las paredes y donde las imágenes limitadas se abren para revelar cielos pasmosos.

Cada mañana iba a la panadería; después iba iba al mercado y más tarde, al bar. No podría decidir a que hora del día Callosa parecía mejor. Entonces hice un cuadro con tres paneles intercambiables por cielos; azul pálido para la mañana, un azul más fuerte para el mediodía y un azul aún más profundo para la tarde.

Es increíble como, cambiando el color del cielo y sustituyéndolo por otro, puede alterarse el ambiente del cuadro.

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