¿Por qué limitar el plano del cuadro a dos dimensiones? En 1987 empecé a hacer cuadros en tres dimensiones y otros con piezas separadas pero nunca seguí con este idea porque, a la vez, estuve luchando con los problemas formales de las telas en formas irregulares. En 1993 volví a los problemas de integrar una tercera dimensión a los cuadros, trabajando sobre planos cóncavos, convexos e inclinados para aumentar el sentido de profundidad. (Hay que utilizar la imaginación para entender estos cuadros porque no se puede trasladar esa sensación a una pequeña pantalla de ordenador).
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