Cuadros con Piezas Seperadas
Soy vago, lo admito - ¿Pero no somos todos iguales cuando hay que hacer algo inútil? ¿Por qué pasar horas y días para pintar algo cuando por el hecho de ignorarlo se puede explicar su presencia? Por ejemplo, este cuadro se llama ¡Rápido ... algo ocurre a la vuelta de la esquina! y no ¡Rápido ... algo ocurre detrás de la casa! Lo que atrajo mi atención cuando estaba caminando a la sombra del edificio fue la curva del camino, las casas amarillas, el cielo azul intenso enmarcado por las tejados, y dos ventanas negras. Sabía que la casa existía pero no me interesaba; entonces, ¿Por qué pintarla? Normalmente Eureka es una palabra que dicen los científicos cuando descubren algo. Aquel día la dije porque había encontrado una manera vaga de incluir la casa sin pintarla. La casa, que no está, esconde algo que esta ocurriendo a la vuelta de la esquina.
Además de prácticos, los cuadros de piezas separadas son muy racionales. El espacio entre la pieza separada y el cuadro principal se convierte en un negativo, que el ojo ve, pero en el que no pone énfasis. En lugar de eso, el ojo se mueve rápidamente, como en la realidad, hacia el siguiente punto de interés y deja que la imaginación llene los huecos; aunque es el ojo el que ve, es el cerebro el que mira. Sin los espacios en negativo, la atención del espectador dejaría de fijarse en los elementos principales y se perdería aquello que era la inspiración del cuadro. Me concentro solamente en aquello que atrajo mi atención y pinto solamente lo que es necesario.
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