Aventuras gallardías no se presente como en las películas, ¿o si? Un encuentro, por casualidad, con un grupo de artistas rusos en septiembre de 1997 abrió la puerta a una aventura digno de cualquier aprendiz James Bond 007. Pasaría seis semanas en Moscú, mi misión era participar en la feria de arte, Art Manege, en diciembre de 1998. Mis contactos habían organizado alojamiento para mi, no en ningún hotel de lujo, que había destapado mi disfraz, sino en un piso de un típico bloque soviético. ¿A dónde mejor para disfrazarme como uno del lugar que vivir con ellos? La primera etapa de mi misión era sacar mis cuadros de las manos de la ‘Mafia’ (la aduana en el aeropuerto de Sheremetyevo). Tardó dos días y mucha astucia pero, gracias a mi amigo Vladimir, cumple la misión con la mínima de burocracia - ¡en solo dos días! Increíble.
En Moscú un consejo, si uno no quiera ser parado por la policía, los sueldos de quién están suplementado por extranjeros susceptibles pagando multas (sobornos), es no destacarse de la multitud. Disfraz es un arte. Preocupado por está descubrimiento, el primer cuadro que hice a la vuelta de Moscú fue Pravda - La Verdad. El cuadro tiene dos partes; dentro y privado; afuera y público. ¿Quién es? pregunta el vecino curioso mirando a través del hueco espionaje y viendo el ‘Señor Traje Normal’ bajando la escalera. El trozo del periódico, fechado en el 5 de mayo de 1999, fijado detrás de la puerta con una chincheta por la cabeza de Lenin, dice; ‘ EE.UU. y OTAN bombardean Siberia; ese el lo que piensan los ninos escolares estadounidenses?.
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