Siempre me ha admirado los cuadros medievales por su poder de contar historias, en especial los cuadros para el altar con paneles móviles. Estos cuadros no solo atraen el espectador a mirar sino también participar en sus historias. Una imagen sola cuenta una historia en un nivel pero los cuadros para el altar revelan mucho más y dan más profundidad y riqueza, cambiando una historia a una épica. Abriendo los paneles es como hojear las páginas de la Sagrada Escritura. Hoy en día estamos agobiado de imágenes y palabras, con información en general, pero en la edad media el sentido de respeto y maravilla que los cuadros provocaban en la gente cuando entraban en la Casa de Dios debería sido una experiencia visual y espiritual monumental; todavía es así para algunas personas. Imaginase como era entrar en el catedral de Gende hace 500 años y ser enfrentado con el cuadro de van Eijk de la Adoración del Cordero de Oro, o había sido un paciente en el hospital del monasterio de Colmar y ver el espantoso Cruz de Grünewald. A pesar de las constantes imágenes de muerte y desastres por todo el mundo que vimos en la televisión, este cuadro sigue siendo horrorizando. Los artistas medievales, evocando y produciendo aquellas sensaciones fueron los Spielberg de sus días.
A veces las mejores historias son las más sencillas dicho con una aptitud especial y con imaginación. Las historias pueden ser directas y divertidas, sutil y sumiso, vivas y alegres, mientras otras son inquietas y perturbadoras. Los mejores contadores de historias son los que dan placer e inspiración, los quien informar y provocar el espectador a participar y reflexionar. En mis cuadros pretendo contar historias de la vida cotidiana y hacerlas tan interesante a vosotros como fueron a mi - no hablo de la separación de las olas épicas - sino más sobre la admiración del arco iris silencioso cuando sale el sol después de una tormenta digna de cualquiera maldición celestial. Historias contando del tiempo pasando, del día pasando a ser noche. Una historia que dice que, en un rincón de una sala, una pared que parece banal e inocente podría ser amenazando y peligrosa, una puerta escondida a una vida escondida. Cuántos ‘Anne Frank’ habían sido forzado a esconderse a lo largo de los siglos? Cuántas veces hemos oído que una persona, supuestamente respetable, había sido descubierto a ser el opuesto. ¿Nunca has cerrado la puerta al ver un vecino bajando por la escalera? ¿Nunca has escondido detrás de la puerta que te está separando desde el mundo fuera y todos las historias extremas y feas? ¿No quieres vivir en tu propio mundo y escuchar otras historias extremas que dicen la verdad - por lo menos en una manera que te quería oirla?
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