El máximo que un artista pinta solo un cuadro en su vida y los demás son variaciones debe ser verdad - por lo menos en mi caso, hasta ahora. Solo fue una cuestión de tiempo antes que combiné las dos ideas de cuadros esquineros y cuadros con puertas. Desconectado es un cuadro-esquina - dos planes unidos en un ángulo de 90 grados que se cuelga en la esquina de una habitación. En el ángulo del cuadro - con la vista de una esquina - hay una puerta, pero cerrando la puerta para denegar acceso desde una escalera solo sirve para dejar acceso desde otra escalera. La puerta puede ser eficaz - una puerta para dos entradas - pero también causa frustración y está bastante inquietante porque es imposible cerrar la puerta. Hasta el teléfono resulta una frustración porque no se puede marcar; Es una esquina que se pudiera esperar encontrar en la casa del Sñr M.C. Escher.
Otra variación de la tema de esquinas que ha aparecido este año es La Pared. En este cuadro podemos ver una pared de ladrillos que aparentemente desaparece, en perspectiva, a lo lejos. Elegí pintar una pared muy ‘normal’ para hacer resaltar la parte más importante de la pintura; la puerta a la izquierda al final del pasillo. Lo que es diferente en este cuadro es que la puerta está a 90 grados a la pared - como son algunas puertas de verdad. Como en la realidad, se puede mirar a fuera y también a dentro; desde el interior podemos mirar a fuera al paisaje mientras desde el otro lado podemos ver el pasillo. La puerta a 90 grados de la pared da una perspectiva extra, dos vistas que dan el cuadro un aspecto que es algo más que un simple ejercicio de perspectiva. El efecto de tres dimensiones está acentuado por la ilusión de la esquina y la puerta pequeña a la derecha que está en el mismo plano que la pared. El cuadro es grande para dar la sensación de la distancia que se siente andando por la longitud del cuadro - es decir por el pasillo - para experimentarla completamente. Si fuera más pequeño se entendería la idea pero no se lo siente.
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